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Más trabajadores pierden sus trabajos

Uno de los empleados de Braiform muestra los colgadores que los empleados empacaron además del acuerdo que la compañía instó que firmaran antes de conceder pagos de indemnización por despido. / LA VOZ FOTO POR ROBERT McCARSON

Un grupo de trabajadores indocumentados está aprendiendo la lección dura que resulta su decisión de trabajar así en Carolina del Norte, uno de los estados donde hasta los ciudadanos tienen muy poca protección al perder sus trabajos de manera repentina.

Al final de la jornada de trabajo el pasado 10 de enero, la compañía Braiform, cuyos clientes cuenta Target y Papaya, llamó a 21 de sus empleados a dos reuniones separadas y los despidieron.

Otra empleada despedida no se encontraba en el trabajo aquel día porque estaba en el hospital por hipertensión.

Es la segunda vez en un mes que un empleador de esta área ha despedido a un grupo de trabajadores inmigrantes.

En diciembre pasado, la cadena de abarrotes naturales Earth Fare despidió a por lo menos siete empleados de antigüedad tras enterarse que eran indocumentados.

En el caso de Braiform, según los empleados, les informaron que por pésimas condiciones económicas estaban cerrando una línea de producción inmediatamente, y con esto acababan con sus puestos, que algunos de ellos habían tenido por más de 10 años.

Braiform manufactura colgadores para tiendas de menudeo. En la fábrica donde trabajaban estos empleados, que se sitúa en Gerber Road, reciclan los colgadores para su devolución a las tiendas.

En su sitio de Internet, Braiform sostiene que es una compañía donde la “confianza, justicia, e integridad, gobiernan su comportamiento”.

Según documentos que La Voz Independiente revisó, Braiform ofreció a estos trabajadores pagos finales de $200 a cada empleado con menos de 10 años y $1.300 a los de 10 años o más.

Sin embargo, condicionaron estos pagos a la firma de un comprensivo acuerdo legal, escrito en inglés, por el cual los empleados acuerdan no demandar legalmente a la compañía bajo cualquier ley federal, estatal, o local.

A estos empleados le pareció injusta la oferta de Braiform, que nadie aceptó, después de tantos años de lealtad y buen desempeño en el trabajo.

Sin embargo, abogados que conocen las leyes de trabajo dijeron que el acuerdo es muy común además de que Braiform no tuvo la obligación de ofrecer siquiera un centavo después de despedir a los empleados.

Además, agregaron que Carolina del Norte es un estado del “derecho a trabajar”, donde hasta los ciudadanos tienen muy poco poder en el lugar de trabajo. El estado cuenta entre los de la Unión Americana con muy baja participación de obreros en sindicatos.

Las leyes, bajo las cuales trabajadores pueden demandar a sus empleadores, brindan a los trabajadores plazos limitados para ir a la corte.

Además, casi todas estas leyes rechazan el derecho de demandar a los indocumentados, que es el caso con los trabajadores de Braiform, todos inmigrantes de El Salvador, Honduras y México.

Esta información ofrece muy poco consuelo a los trabajadores, que se reunieron con La Voz Independiente en la casa de una de estas empleadas el sábado después de su despido.

El periódico ha decidido no identificar a ellos por su estatus legal.  Entre ellos cuentan dos ex-empleados de otra fábrica que Braiform cerró en 2007 cuando, en ese caso, ofreció a los empleados tres meses de pago y un mes de seguro de salud además de 15 días de advertencia que la fábrica iba a cerrar.

Actualmente, estos empleados enfrentan el dilema de apoyar a sus familias sin trabajo después de bastante años con Braiform.  Aunque algunos tienen hasta niños estadounidenses adolescentes están pensando que quizás su sueño americano esté al borde de terminar al regresar a su país natal. Dos con suerte ya han encontrado otros trabajos — otra vez más pese a su estatus legal.

Algunos de los empleados entrevistados admitieron que “inventaron” sus números de Seguro Social. Pero sostuvieron que Braiform se enteró bien de su estadía y se aprovecharon en el trabajo.

Durante la jornada, los empleados se dedicaron a limpiar y empacar hasta 700 cajas donde caben 300 colgadores, cada una por pagos de aproximadamente $8 por hora. Los empleados dijeron que tuvieron seguro de salud pero ningún plan de ahorros para jubilación.

Al lesionarse en el trabajo, los empleados tuvieron que afirmar que era su culpa y hasta las citas médicas no contaron entre excusas justificadas al perder un día de trabajo.

Tommy Conner, el dirigente de las operaciones de Braiform en Asheville, sostuvo que Braiform cumplió con su obligación de revisar los documentos de estos empleados como todos los que trabajan allá.

El dirigente negó que la compañía había instado a los accidentados en el trabajo culparse por sus lesiones.

Conner dijo que las políticas de asistencia en el trabajo son parecidas a las de las escuelas, donde citas médicas cuentan contra los estudiantes, agregando que cada “empleado sabe nuestras políticas”.

Conner sostuvo que cada empleado se benefició de una interpretación al español por teléfono del acuerdo que Braiform ofreció.

Sin embargo, dos empleados reclamaron que notarios públicos en dos diferentes bancos rehusaron notarizar el documento por consideración hacia los empleados no entendían lo que iban a firmar.

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